Motivación
La motivación es el proceso que inicia, guía, y mantiene un comportamiento orientado a
un objetivo. Es aquella fuerza que nos hace actuar. Pueden ser biológicas, emocionales,
sociales y cognitivas las que puedan forzar esta conducta.
Abraham H. Maslow (1991) define motivación como el impulso que tiene todo ser
humano para satisfacer sus necesidades.
Éstas, según el autor, se pueden clasificar en cinco tipos con una jerarquía determinada
que quedan reflejadas en la siguiente imagen.
En ella se puede observar que
estas cinco se tratan, en
primer lugar de las
necesidades fisiológicas
(hambre, sed, frustración
sexual) , después las de
seguridad (sentirse a salvo, el
orden y la protección frente al
dolor y el miedo), afiliación
(relacionadas con factores
sociales como el amor, afecto
y aceptación social),
reconocimiento (sobre la concepción de uno mismo) y, en lo alto encontramos las de
autorrealización (necesidad de alcanzar el potencial y aptitudes personales). Maslow
afirma que solo podemos satisfacer las necesidades superiores cuando ya hemos
completado la anterior.

Otros autores como Derrybery y Tucker (1994) utilizan el término de motivación para
denotar una función reguladora del sistema límbico, siendo una construcción mental que
sólo puede entenderse en un contexto funcional (por ejemplo ganar un partido o resolver
un problema de matemáticas).
Dörnyei (2001) manifiesta que la motivación es un término general que se usa para
referirse a los antecedentes (causas y orígenes) de una acción.
Debido a que la conducta humana posee dos dimensiones básicas, dirección y magnitud
(intensidad), por definición, la motivación concierne a ambas y es responsable de: La elección de llevar a cabo una acción en particular. El esfuerzo dedicado a la misma y la perseverancia en su realización.

Motivación en el aprendizaje de lenguas extranjeras.
Gardner (2001) explica que, en el contexto del aula, este término subsume las actitudes
hacia el profesor, compañeros de clase, cursos, actividades relacionadas con el curso y
todas las demás facetas de la situación en la que se aprende el idioma.
Las actitudes hacia la situación de aprendizaje, en conjunto, contribuyen a la motivación
general para aprender el idioma.
En esta conceptualización del término, un individuo
motivado hace un esfuerzo por aprender el idioma (es decir, hace su tarea, participa en
clase, etc.), quiere aprender el idioma, y disfrutará del aprendizaje de la lengua (Gardner,
2001).
La Teoría de la Autodeterminación (SDT) no es específica para el estudio de la
motivación, en lo que respecta al lenguaje. Más bien, es una teoría psicológica más
general que sugiere que la motivación intrínseca y la integradora, y en última instancia el
desarrollo de identidad, se moldean por tres necesidades básicas psicológicas: la
autonomía, la competencia, y la relación La Guardia (2009) explica que la autonomía se
refiere a las acciones que un alumno inicia y regula a sí mismo.
Acciones autónomas se
producen voluntariamente, mientras que la participación en las conductas no autónomas
hacen que el alumno se sienta obligado o controlado. La competencia se refiere a los
sentimientos de un alumno sobre el dominio del contenido o desafío intelectual, y se
expresa en la curiosidad, la exploración del material difícil o nuevo, etc.
Afinidad es la
necesidad de sentir aceptación por su parte y por la de otros (por ejemplo, profesores,
padres, compañeros). SDT en su conjunto, sugiere que las personas son probables a que
dediquen sus energías a actividades que promuevan estas tres necesidades psicológicas.
NAKATA, Y (2006) Motivation and Experience in Foreign Language Learning.
Germany: Peter Lang
MUÑOZ, C (2000). Segundas lenguas. Adquisición en el aula. Barcelona: Ariel
Lingüística
MASLOW, A. H. (1991). Motivación y personalidad. Madrid: Díaz de Santos
Comentarios
Publicar un comentario